Para algunos la Semana Santa significa un periodo de descanso de las labores y rutinas de oficina; para otros, son días de actividades litúrgicas y reflexión sobre la religiosidad católica.

Durante la “Semana Mayor” ocurrió un suceso histórico: la Catedral de Notre Dame se incendió. Este lugar, declarado como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, destaca por su arquitectura gótica y haber sido el escenario principal en la coronación de Napoleón Bonaparte, la beatificación de Juana de Arco y la coronación de Enrique VI de Inglaterra.

Luego de ochos siglos de existencia, el fuego provocó el derrumbe de la aguja y gran parte del techo del recinto. La riqueza histórica se redujo a cenizas y daños considerables al interior.

La tristeza inundó al pueblo francés la tarde del 15 de abril.

Mientras que las autoridades locales anunciaron medidas para la reconstrucción, la comunidad internacional lamentó el suceso y anunció su apoyo en las labores de rescate y restauración. México, a través del titular de la Secretaría de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, puso a disposición del gobierno de Francia su “apoyo y conocimientos para la reconstrucción que habrá de venir.”

En contraste, dichos apoyos y conocimientos no han llegado a Puebla, Oaxaca y Chiapas, principalmente, por las afectaciones de los sismos de septiembre de 2017 a templos o inmuebles históricos.

La Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) reveló que en enero de 2018 entregó un reporte el cual señala que mil 850 iglesias cuentan con daños por los movimientos telúricos. En Izúcar de Matamoros, Puebla, las propias autoridades eclesiásticas y católicos han iniciado por su cuenta la rehabilitación del Templo de Nuestra Señora de La Luz ya que, dicen, el Instituto Nacional de Antropología e Historia se ha tardado y no les ofrecen respuestas para la reconstrucción.

Y ya que hablamos de territorio poblano y temas religiosos, otra de las tareas pendientes a tratar es el robo de arte sacro. De acuerdo con datos del CEM, existen 19 mil templos resguardan arte sacro y, en promedio, a la semana 26 iglesias sufren robos de óleos, coronas, sagrarios y esculturas. Muchos de estos objetos, independientemente del carácter religioso, poseen un valor histórico y cultural para las comunidades.

Por eso, sin ánimos de ser un órgano de difusión religiosa, que sirvan estos días y señales para poner atención a estos temas y no ser candil de la calle.

Por: Alberto Ortiz Comunicólogo político y especialista en elecciones, UNAM-FCPyS, escritor y oaxaqueño de corazón.

Comparte: