El pasado 8 de diciembre la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) le alzó el brazo a Martha Erika Alonso como vencedora en la contienda electoral para la gubernatura en Puebla. En aquella tarde-noche se revelaron videos, escuchamos acusaciones entre los propios integrantes de la autoridad jurisdiccional y atestiguamos una votación dividida.

Martha Erika Alonso

Con esa resolución, por más controvertida que sea, daba por concluida la disputa por el poder político, sin embargo, días más tarde ocurrió un suceso que ninguno de nosotros podía creer: la nueva Gobernadora y su esposo Rafael Moreno Valle murieron en un accidente aéreo el pleno 24 de diciembre.

Accidente donde murieron Martha Erika Alonso y su esposo, el ex gobernador Rafael Moreno Valle

Aunque pareciera guion de telenovela, estimado lector, la realidad es que Puebla desde la noche del 1º de julio, a la fecha, ha sido un foco de atención y tensión política.

Al interior del PAN y Morena no se decide qué perfiles competirán para la elección extraordinaria. Del lado blanquiazul suenan nombres como Jorge Aguilar Chedraui, Luis Ernesto Derbez, Mario Riestra, Francisco Fraile, Inés Saturnino, Blanca Jiménez, Ana Teresa Arada y Guillermo Velázquez. Del otro lado resuena, por parte de Yeidkol Polevnsky, la repetición de Luis Miguel Barbosa; aunque Ricardo Monreal respalda a Alejandro Armenta.

Ambos partidos tienen una decisión complicada: Acción Nacional debe mandar un representante fuerte que dé batalla ante la ola morenista que ha conquistado varios espacios de representación popular. Y ahí está el dilema: no hay, hasta ahora, a quien seleccionar.

En tanto, el Movimiento de Regeneración Nacional tiene que sentarse a dialogar para no generar una división interna y que afecte no solo al candidato sino al propio partido rumbo a futuros comicios.

Por su parte, el INE tiene el gran reto de organizar la extraordinaria con pocos recursos. Lo anterior porque el Presupuesto de Egresos de la Federación 2019 castigó a esta institución con una brutal reducción.

Aunque cuando se aprobó el Presupuesto aún no sucedía el accidente de la Gobernadora y el Senador, sí cabe hacerle una pregunta al Ejecutivo y Legislativo: ¿por qué dañar a los organismos autónomos y específicamente con el INE?

Estoy de acuerdo con la visión de austeridad y de trabajar más con menos, pero utilizar el argumento de que esa institución no requería tantos recursos ya que las elecciones de 2019 serían pocas, lamentablemente se equivocaron. Más allá de las actividades que realiza el Instituto año con año, se debe prever un fondo para estos casos especiales.

Así, mi estimado lector, está el panorama para Puebla, los partidos, el INE y el propio Tribunal. Aunque hay una cabeza nueva en el órgano jurisdiccional, las pugnas continúan y continuarán cual drama de telenovela.

Por: Alberto Ortiz Comunicólogo político y especialista en elecciones, UNAM-FCPyS, escritor y oaxaqueño de corazón.

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