No cuelgues

¿Bueno? ¿Fernanda? Soy Eduardo… ¡Espera no, no cuelgues por favor! Sólo quiero hablar, aclarar las cosas. No, no importa cómo conseguí tu número. Entiendo, sí. Sé que ya no deseabas saber nada de mí pero no puedo dejar las cosas a medias, necesito saber qué ha pasado. Espera, espera por favor, no cuelgues. Hace más de seis meses que no sé nada de ti, me bloqueaste totalmente de tu vida. No, no lo merecía, todo fue un malentendido, por favor créeme. Te he extrañado mucho. Los días son eternos, no dejo de pensarte. Lo sé, lo sé, fui un completo idiota, lo arruine todo. Por favor, tranquila, no me grites. No te vayas, espera, déjame hablar. Por favor, créeme no fue mi intención hacerlo, ella comenzó y el alcohol me puso muy pendejo. Ya sé que ya te lo había dicho. No importa, sé que la cagué, solo quiero que puedas comprender, estoy muy arrepentido. ¿Por qué no me crees? Por favor déjame verte, quiero explicártelo todo en persona. ¿Por qué no puedes? Sí puedes decirme, vamos, dímelo. No cuelgues, sólo dime qué pasa ¿Por qué no puedes verme? ¡¿Qué?! ¿De quién es esa voz, Fernanda? ¡Carajo! ¿Dónde estás? ¿Quién es ese pendejo? No, no me voy a calmar. ¡Claro que me importa! ¿Quién chingados es ese wey? No, ¡vete a la chingada tú! No, no cuelgues, ¡por favor déjame verte! ¿Fernanda?… ¿Bueno?… ¿Fernanda?… ¡Puta madre!

Gerardo Reyes Chávez.

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