Nadie hablará de nosotros

Unos minutos antes había visto al desprolijo hombre caminar zigzagueando por la calle, ahora estaba acostado boca arriba bajo la sombra de un árbol, no me acerqué lo suficiente como para saber si estaba respirando; marqué al número de emergencias y solo atiné a decir que una persona estaba tirada en la banqueta, me preguntaron su ubicación exacta, la ropa que vestía y su edad ¿cuántos años puede tener alguien a quien parece que la vida se le fue hace años?, respondí que entre 35 y 40 años.

Mientras conversaba con el operador de emergencias vi una camioneta de seguridad municipal, me pidieron que le hablara y le explicara la situación, terminé la llamada y me quedé con el elemento policial que no parecía sorprendido, “es del escuadrón” me dijo, “si se fija bien verá su anforita en la bolsa del pantalón”, me contó que el hombre a menudo aprovechaba la sombra de los árboles para descansar mientras recobraba fuerzas para continuar un periplo sin fin de alcohol y poca comida; me aseguró que vigilaría que no se lastimara ni lastimara a alguien más, su mirada se torno sombría cuando me contó que no podía hacer más pues ya no hay espacio en albergues; me pidió mi nombre y me fui.

Los miré a la distancia el oficial movía al hombre, luego de 20 minutos el oficial se fue, ni él ni nadie podían hacer algo; tal vez nunca más sepa si encontró cobijo en otro árbol.

Tiene un nombre, tiene o tuvo una madre y un padre, tal vez hermanos, amigos, alguien le amo; pero ya nadie piensa en él, no lo extrañan, no lo buscan, o tal vez sí, pero no lo pudieron sacar del abismo de huir de sí mismo.

Siempre que veo a una persona en situación de calle ya sea por algún vicio o enfermedad, me juro que no permitiré que ninguno de mis afectos termine así, que haré hasta lo imposible porque siempre tengan un lugar en donde sentirse seguros, ¿eso es posible? ¿siempre podemos proteger a los que amamos?

Tengo la esperanza de que el hombre bajo el árbol reciba una oportunidad más y él sepa aprovecharla, que no termine como un desconocido cuyo cuerpo nadie reclame y su nombre no se recuerde; no lo hice solo por él, también por mí, por mi conciencia y porque me da miedo no recibir ayuda en un momento sombrío.

Espero que cada que alguien encuentre a un hombre o mujer con la vida perdida, llame a emergencias, puede ser un alcohólico, una adicta a las drogas, un hombre que se desmayó o una mujer que huye de la violencia.

Que cada que salgamos a la calle sepamos que habrá quién se preocupe por que sera de nosotros. Que sea mejor parecer entrometido a insensible, que tengamos la certeza de que vivimos en un eterno compromiso los unos con los otros, porque si estamos aquí es porque alguien hizo lo mismo.

Los espero en @abrilatziri

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