Hasta luego y buena suerte

El final de un ciclo tiene más de inicio que de conclusión; al ser docente universitaria el fin de un semestre con un grupo que concluye su formación profesional tiene una responsabilidad muy particular: compartir un breve, inspirador, emotivo, pero no cursi, mensaje de último día de clases.

 
Evidentemente, paso días y noches buscando palabras precisas que les digan que el “mundo real” tiene más de irrealidad que de certeza; que, si son afortunados al obtener un empleo, seguramente no tendrá relación con lo que estudiaron y el sueldo será más parecido a una beca estudiantil que a lo que una jornada laboral amerita, por lo que tendrán que buscar un empleo de segunda jornada y complementarlo con ventas de multinivel; de prestaciones mejor ni hablarlo ya que es deprimente saber que una jubilación digna esta fuera del alcance de la mayoría de los mexicanos.

Cómo ese mensaje hablaría más de la frustración de mi generación, les comparto las palabras que preparé para el verano 2019:

“Ha sido un placer conocerlos, he sido construida más por ustedes que lo que recibieron de mí, su fuerza y esperanza me inspiran; deseo que obtengan lo que tanto desean, que no sepan si viven o sueñan; la vida fuera de las aulas es difícil, muy difícil, las decepciones les enseñarán que el verdadero aprendizaje de la escuela esta en las relaciones que construyeron, en la disciplina y organización que requerían 6 proyectos que debían ser entregados en menos de 24 horas, en los exámenes con la mente en blanco y los que parecían diseñados para astronautas. El proceso de convertirse en adulto es arduo, asusta mucho, pero cuentan con herramientas que les permitirán enfrentar las adversidades: voluntad, esperanza, tenacidad… Las calificaciones son importantes, aunque les digan que el promedio de la escuela no determina el desempeño laboral, si refleja su nivel de responsabilidad y compromiso, así que procuren ser un 10 en la vida, pero no el 10 de acordeón o del repaso de último momento; sean el 10 de la emoción por aprender, por construir, por crear, por generar, por proponer, por ser mejores cada día; finalmente solo puedo pedirles una cosa, trabajen de tal manera que se siempre se sientan orgullosos de poner su nombre. Ha sido un placer coincidir”

A ustedes ¿Qué les hubiera gustado escuchar el último día de clases?

Sean Felices.

Por Abril Atziri López de la Mora @abrilatziri

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