¿Qué es un Aristemo? ¿Se come?  ¿Es un cantante? ¿Es una nueva enfermedad? ¡¿Qué demonios es?!

Esas fueron las primeras interrogantes que me hice al percatarme que por las noches esta palabra se volvía tendencia en Twitter. Ahora que lo sé, te lo comparto.

Aristemo es  la conjunción de dos nombres: Aristóteles y Cuauhtémoc. Si bien estas dos figuras, (una griega y la otra mexica) no se conocieron en algún momento de la historia mundial, se trata de dos personajes de la telenovela “Mi marido tiene más familia”.

Telenovela “Mi marido tiene más familia”

La producción, a cargo del director Juan Osorio, inició una primera temporada el 5 de junio de 2017 y una segunda el 9 de julio de 2008; esta última ha sido la más exitosa. La historia, a grandes rasgos, versa sobre una pareja de adultos que enfrentan típicos problemas que ocurren en cualquier familia, pero para ellos es una situación desconocida. En este enredo se presenta un choque cultural entre lo tradicional y lo moderno el cual se acentúa en la segunda temporada con los personajes de Aristóteles y Cuauhtémoc. Se trata de dos adolescentes que estudian en la misma secundaria y son gays.

“Aristemo”

Ahora que tienes el panorama platicado, como diría Jack “El destripador”, vamos por partes.

De jodidos a gays

En alguna ocasión Emilio Azcárraga Milmo dijo que “México es un país de una clase modesta muy jodida, que no va a salir de jodida. Para la televisión es una obligación llevar diversión a esa gente y sacarla de su triste realidad y de su futuro difícil.” Esta declaración se dio en medio del éxito de la telenovela “Los ricos también lloran” en los noventa.

En esa década el PRI perdió la mayoría en el Congreso y su candidato presidencial fue asesinado en Lomas Taurinas. Surgieron corrientes de izquierda y una autoridad electoral comenzó a organizar las elecciones. Se produjo una crisis económica, se devaluó el peso, se firmó y entró en vigor un Tratado de Libre Comercio. Evidentemente ocurrieron más hechos y en décadas anteriores un sinfín de cambios políticos, sociales y económicos por lo que se entiende por qué “El Tigre” Azcárraga soltó aquella declaración.

La trilogía de las “Marías” que interpretó Thalía e incluso “Los ricos también lloran” tenían varios rasgos en común: mujeres pobres que se enfrentaban a la discriminación y malos tratos pero salían de la miseria al contraer matrimonio con el hijo de los padres millonarios. Ese “modelo” para jodidos fue el que prevaleció en la televisión mexicana, particularmente en el canal de Las Estrellas.

Y ya que hablamos de este canal, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Consumo de Contenidos Audiovisuales 2017 que realizó el Instituto Federal de Telecomunicaciones, Las Estrellas es la señal más vista en nuestro país ya que alrededor del 55% de la población lo sintoniza.

Otro dato: las personas que tienen televisión abierta (sin tener contratada a una cablera, por ejemplo) el 53% prefiere el “canal 2” y quienes sí cuentan con un sistema de televisión de paga, el 59% ve Las Estrellas.

En otras palabras, la señal estrella de Televisa es altamente consumida por el público y aunque la programación contiene formatos de revista así como noticiarios, el melodrama telenovelero predomina.

Así pues, en los últimos meses el público se mantuvo expectante sobre el desarrollo de la historia de Aristemo. Pasamos de las “Marías” a una pareja de novios que enloquecieron las redes sociodigitales esperando un beso, y eso mi estimado lector, es un cambio trascendental.

El rosa en Televisa

Para nadie es desconocido que esta televisora ha abordado el tema LGBT, sobre todo en la barra de comedia. Sólo por poner dos ejemplos, “Carmelo y Paul Yester”  y el “Oh cielos” que interpreta Pablo Cheng, son dos personajes que aún se recuerdan y tuvieron muchos minutos al aire en un horario estelar, sin embargo, quedó en eso, en programas de humor.

Transitar de un personaje gay que hace chistes a una interpretación “más seria” tiene su mérito.

Abordar la homosexualidad en una telenovela, en un horario y canal de mayor consumo a nivel nacional y protagonizada por dos adolescentes, ¡en otros tiempos sería imposible!

Si bien en la actualidad aún existen tabúes en las familias mexicanas, la historia de Aristóteles y Cuauhtémoc es la misma que pasan los adolescentes de secundaria que están en construcción de su identidad y en algunos casos, si se me permite decirlo así, descubriendo su sexualidad.

Tratar este tema como algo normal, sin críticas ni discriminación, es lo correcto porque la diversidad sexual es real, algo que no puede ocultarse como en décadas anteriores. No se trata de “fomentar” la homosexualidad como pensará una que otra persona sino entrarle a temas serios en los cuales mucha gente está interesada.

El reto

Me pareció interesante entrarle a este tópico desde una telenovela, aunque no es lo ideal, sí abrió el debate, llegó e impactó el mensaje en un sector amplio del país. Vaya, fue algo sutil.

Entiendo que otro melodrama aborda el lesbianismo mediante los personajes de Juliana y Valentina, o Juliantina, pero insisto: es deseable que las televisoras aborden la diversidad sexual con seriedad y responsabilidad. Así como Aristemo se volvía tendencia todas las noches y se agudizaba la conversación por el beso que jamás llegaba sino hasta el final de la historia, ojalá que estos temas aumenten porque al final del día la diversidad sexual es una agenda mundial y México ha avanzado en la conquista y reconocimiento de los derechos de la Comunidad LGBT+.

Por: Alberto Ortiz Comunicólogo político y especialista en elecciones, UNAM-FCPyS, escritor y oaxaqueño de corazón.

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