A finales del siglo pasado cuando se gestaba la revolución digital y el despegue definitivo de la comunicación por medio del internet, también se comenzaba a hablar de cómo estos nuevos medios de comunicación influirían en la toma de decisiones políticas y sociales.

Entonces nació el término democracia digital, que básicamente engloba las posibilidades que la tecnología permite a los ciudadanos para participar en elecciones, formulación y votación de nuevas leyes e implementación de políticas públicas.

En nuestro país la Ciudad de México es pionera en este tema, pues fue la primera en implementar el voto de mexicanos desde el exterior en el 2012.

Y el pasado 12 de agosto se aprobó la nueva ley de participación ciudadana que, entre otros temas, regula la participación ciudadana a través de los mecanismos de la democracia directa y los instrumentos de la democracia participativa, y contempla también el uso de los medios de la Democracia Digital.

Estamos hablando de ir más allá de encuestas por Twitter o Facebook, que son instrumentos que pueden ayudar a marcar tendencia en el estado de ánimo de un sector de la población.

Estamos hablando pues, de desarrollar nuevas aplicaciones y plataformas digitales que permitan, por un lado tener certeza jurídica de quienes son las personas que están participando, y por otro, otorgar la seguridad y la adecuada protección de los datos a estos participantes.

Esto es importante para ti si tienes entre 20 y 29 años, pues según datos del INE, este es el grupo de votantes que menor participación ciudadana tiene, así que cualquier mecanismo que ayude a involucrar e este grupo de personas en la toma de decisiones que les afectan, es un derecho otorgado por ley por el estado.

Voy más allá, estamos quizás ante la perspectiva de comenzar a cambiar los mecanismos de elección que hoy utilizamos, pensemos en la reducción de costos para el país que significaría bajar el número de diputados que hoy tenemos, o que seamos nosotros mismos quienes podamos decidir en que se va a utilizar el presupuesto.

Podríamos decidir el monto que se le dé a los partidos políticos, o el que se destine a la educación, a la investigación científica, a la cultura, a la seguridad, y  sin tener que esperar a que un grupo de personas que no nos informan lo hagan, y en muchos casos solamente en beneficio de sus propios intereses.

Si bien esa posibilidad está muy lejos todavía, es un paso importante que hoy  en nuestra nueva ley de participación ciudadana se contemple el uso de las TIC para involucrar a más ciudadanos en el cómo se deben de usar nuestros recursos.

Por Netzahualcoyotl Paredes @NezaParedes

Comparte: