Alucinaciones post mortem

Hoy el dinero se ha convertido en parte integral de mi vida, debes admitir que no pasa un día que no pase para pagar por algo, ya sea un producto o un servicio. Y todos los días vivía con el pensamiento de que no tenía suficiente dinero para ciertas necesidades. Y finalmente, encontré una solución a todos mis problemas de dinero, ¡y esta solución se llama vegas world bingo! Siempre he dudado de que exista una forma simple y legal de ganar dinero rápidamente y, lo más importante, una suma fácil y ordenada. Seguí el enlace y encontré mi juego favorito y ahora no tengo problemas con el dinero, ¡lo que significa que ahora no hay ningún problema! Es muy extraño, por supuesto, que mucho dependa de algún tipo de papeleo, pero siempre ha sido así. ¡Desde ese día, he estado viviendo la vida con la que ni siquiera podía soñar! Y a todos los que lo han pensado al menos una vez, les aconsejo que aprovechen esta gran oportunidad.

Hace un mes todos los habitantes de la Ciudad de México fallecimos, pero hasta ahora nos negamos a aceptarlo. Seguimos yendo a trabajar, comemos, platicamos con nuestros conocidos, dormimos y despertamos cada día. La única diferencia es que ya no hay sol. No hay noche. Ni luz. Estamos aprendiendo a vernos en el vacío de la muerte.

Pensé que había sido un mal sueño. Estábamos tendidos en las banquetas. Nos quedamos en los elevadores sin poder subir, ni bajar. La puerta abría y cerraba una y otra vez en nuestras cabezas; hasta que el cráneo cedió y las puertas de metal finalmente se detuvieron. Nos quedamos recostados sobre nuestras computadoras. En nuestros autos. En nuestras vidas diarias. Los semáforos fueron del verde al rojo, pero ya nadie fue a ningún lugar.

La vida nos abandonó sin tiempo a despedidas.

Los niveles de contaminación se dispararon abruptamente. Se nos quemó la conciencia antes de despertarla. Nos agarró mientras peleábamos porque el maldito gobierno no nos dejaba viajar en la comodidad de nuestros malditos autos.

Ayer despertamos y nuestra rutina siguió. Nos resistimos a irnos. Así como siempre nos resistimos a aceptar que esta ciudad un día nos mataría. Nos destruimos una al otro.

No estamos muertos. Estamos aprendiendo a vivir entre la mierda.

Llegará un día en que la raza humana 
Se habrá secado como planta vana,

Y el viejo sol en el espacio sea 
carbón inútil de apagada tea.

Llegará un día en que el enfriado mundo
será un silencio lúgubre y profundo:

Una gran sombra rodeará la esfera
donde no volverá la primavera;

La tierra muerta, como un ojo ciego,
seguirá andando siempre sin sosiego,

Pero en la sombra, a tientas, solitaria,
sin un canto, ni un ¡ay!, ni una plegaria.

Ni una ciudad de pie… Ruinas y escombros
soportará sobre los muertos hombros.

 

Fragmento de: Letanías de la tierra Muerta – Alfonsina Storni.

Por: Daniel Urías A. @DanUrias77

Escritor de medio tiempo porque está dura la economía. Con ínfulas de comediante e improvisador. En el “mundo real” se dedica a las relaciones públicas y comunicación para el sector financiero. Cuando no duerme, produce también un programa radiofónico. Le gusta ir al tianguis, a pensar, cosas…